Yin yoga se basa en los conceptos taoístas de yin y yang, principios opuestos y complementarios en la naturaleza. El Yin es estable, inmóvil, femenino, pasivo, frío y en movimiento descendente. Es una práctica lenta y pasiva, que busca soltar las tensiones y bloqueos energéticos que residen en los tejidos más profundos del cuerpo (fascia), manteniendo las posturas (sentadas y tumbadas) entre 3 y 5 minutos.