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Alejandra Diaz

Alejandra Diaz

Desde la edad de 17 años la vida me llevó a contactar con el vegetarianismo el yoga y más tarde con el hinduismo.
Sin saberlo, estos inicios fortuitos originaron lo que unos años después sería mi camino de vida.
Por la necesidad de mejorar mi estado físico, en el año 2000 empecé ashtanga yoga de la mano de Elena Figarola. Ella me motivó para ir a Mysore-India a practicar con Sri K. Pattabhi Jois y su nieto Sri R. Sharath.
Este viaje que hice en 2007 me llevó a seguir profundizando en el yoga y fue el motor para hacer una primera formación en 2010 de hatha vinyasa yoga en Barcelona. Unos años después, en 2013  vino otra formación con Dharma Mittra, quién es un maestro que me inspiró la mirada más devocional del yoga.
Poco a poco, la autoindagación se hizo el principal motivo de mi vida y por eso formo parte de la escuela de budismo zen Kwan Um y del grupo de estudio de Vedanta Advaita, Purna Vidya Spain. De ambos aprendo sobre la naturaleza de la mente humana y por tanto de donde vienen mis acciones, y su importancia para crear una adecuada relación conmigo, con los otros y con el universo que me rodea.
Este año realicé una formación de Yin Yoga, el cual me mostró un camino distinto dentro del yoga, puesto que se  acerca a un trabajo donde la observación se puede desarrollar con más facilidad… Digamos que el Yin Yoga como la meditación requieren de la quietud, el tiempo y el silencio para aflorar lo más íntimo y oculto que hay en nosotros.
Complemento también mi aprendizaje con formaciones de coaching, PNL, inteligencia emocional para integrarlos en las clases.
Adapto mis clases según el grupo y el presente. Suelen tener un espacio para el estímulo y la quietud, para lo orgánico y la devoción. Busco integrar la paz entre el hacer y el no hacer.

¿Por qué Yoga?
Porque a través del yoga  he podido transformar mis barreras con suavidad. Ver que mi cuerpo podía hacer formas que nunca antes hubiera imaginado y sobre todo la energía y determinación que me producía mentalmente para llevar mi día a día más coherente y amable conmigo y con el mundo.
¡Porque me da alegría de vivir!

Ingredientes para un día perfecto
Ver el amanecer, meditar tanto como pueda, hacer asanas como un juego vigoroso, ayudar a otros seres, comer alimentos crujientes y respetuosos con la vida, me encanta leer textos inspiradores que nutran mi crecimiento espiritual y compartirlo, abrazar, agradecer, reír.

¿Qué te gustaría que se llevaran consigo tus alumnos?
La aceptación del estado en el que se encuentran en ese momento preciso y sin embargo tener el entusiasmo para alcanzar la mejor versión de ellos.

Tu mantra del momento:
Este mantra es mi pilar, lo tengo siempre presente:
Que mis pensamientos, palabras y acciones contribuyan de alguna manera a la felicidad y libertad de todos los seres.