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Marta Carrascal

Marta Carrascal

Porque no sabía qué hacer estudié Psicología, y como seguía sin entenderme me especialicé en Terapia Gestalt, y para entender una historia familiar estudié Psicofarmacología y drogas de abuso. Probé mi primera clase de yoga casi por casualidad en el 2006, en Rishikesh (India). En aquel momento, estaba haciendo un voluntariado con niños huérfanos, y supe que algún día dejaría lo que estuviese haciendo para adentrarme más en esta filosofía de vida.

Volví a España, y durante tres años estuve explorando diferentes terapias, y practicando Hatha Yoga Tradicional – estilo Sivananda. Poco a poco la práctica de yoga se fue convirtiendo en una motivación e inspiración para vivir el día a día de una manera, por decirlo de alguna manera, más auténtica, más fiel a mi misma.

En el 2009 dejé mi trabajo en Madrid, y me vine a Barcelona. Estuve cuatro años formándome, practicando, y enseñando Swásthya Yoga. En el 2013, empecé a practicar otros estilos, entre ellos Iyengar, Rocket y Ashtanga, que es lo que practico a día de hoy.

A finales de 2014, sentí ganas de dejarlo todo y volver a India, sin billete de vuelta. Pasé un año y medio viajando y estudiando con diferentes profesores de prestigio Internacional entre India y Tailandia, donde conocí a Matthew Sweeney, quién me inició en sus secuencias de Vinyasa Krama, y con el que sigo practicando. Y completé las 500hr de la Yoga Alliance con Kamal en Tattva Yoga School. Di clases en diferentes centro de Tailandia, y participé como profesora invitada de varias formaciones para profesores de Yoga.

He explorado también diferentes técnicas y filosofías como la Gestalt, Danzas, Tantra, Advaita, meditación Vipassana, y el Yoga del Shivaismo de Cachemira (del que siento especial predilección) que me han ido transformando y ayudando a encontrar la comprensión que he ido necesitando para vivir más plenamente en el eterno Aquí y Ahora.

¿Por qué Yoga?
¿y por qué la vida? Me pregunto yo.
Porque yoga me recuerda siempre el camino de vuelta, una posibilidad más bonita de habitar.me, y porque más allá del disfrute de su parte más física, me abre las puertas a un campo infinito de auto-indagación, de misterio, de no saber, y eso me hace más feliz.

 Ingredientes para un día perfecto:
Despertarme con tiempo · una súper práctica de yoga · compartir · presencia · extra dosis de sentido del humor · amor · hacer / decir algo que me da vergüenza · comida deliciosa y sana · conocer gente nueva · disfrutar de las pequeñas cosas · bailar.

¿Qué te gustaría que se llevaran consigo tus alumnos?
Que se lleven lo mejor de ellos, y que lo compartan al mundo. Claridad. Felicidad.

Dar clases es:

Un continuo y fascinante viaje y aprendizaje. Aprendo cuando enseño. Un regalo.
Tu mantra del momento: La vida es ahora. Nada que no sea para mi que no sea para todos.