Sandra Arnaiz

Comencé a practicar yoga por casualidad, como suceden casi siempre las mejores cosas de esta vida.  Desde las primeras clases sentí una energía renovada, una sensación de volver a casa, de conectarme hacia un lugar desconocido y que a la vez era lo más cercano a mí misma que me había encontrado nunca. Empecé entonces una práctica diaria de Vinyasa y meditación que fueron transformando poco a poco otros aspectos de mi vida, hasta ir empapándolo todo. Más adelante fui descubriendo otros estilos: Hatha clásico, Hatha Raja Yoga, Yin Yoga, y más recientemente Ashtanga.

Otra de mis grandes pasiones siempre ha sido la música, y mi interés por el sonido y su capacidad para transportarnos a otros estados de conciencia me ha hecho adentrarme en la tradición del Nâda Yoga (Yoga del sonido), el canto védico, y el Dhrupad (canto clásico hindustaní).

¿Por qué Yoga?

Porque creo firmemente en el potencial del yoga para despertar lo mejor de uno mismo, como un catalizador que nos ayuda a encontrar nuestro propio camino.

 

Ingredientes para un día perfecto:

Olvidarse de toda expectativa y dejar que la vida suceda ¡y cada día será perfecto!

 

Dar clases es…

Compartir y acompañar en un hermoso viaje de autoconocimiento.

 

¿Qué te gustaría que se llevaran consigo tus alumnos?

Una pequeña semilla que les anime a profundizar en su propia práctica, en su propio camino.

 

Tu mantra del momento:

Como la canción de Björk: All is full of Love