Veronica Blume

Yoga entró en mi vida hace 16 años. Después de 10 años de frenética actividad en el mundo de la moda , tenía 25 años, estaba embarazada , vivía en Ibiza y todo indicaba a que la vida tal y como la había entendido hasta entonces ya no servía.

Aquel momento fue el inicio de un camino que no sabía que sería tan intenso, empezando por reconocer, aceptar y redefinir mi relación conmigo misma.

Me formé en Kundalini Yoga y supe desde la primer clase que compartir lo que estaba descubriendo sería el camino que quería andar.

Empecé dando clases en el salón de mi casa, compaginando mis distintas realidades como podía. Mientras, dentro de mí se empezaba a dibujar una imagen de un futuro en el que todas estas realidades podrían encajar de una manera coherente, y Yoga se convirtiera no solamente en un vehículo hacia mí, si no hacia el mundo que me rodea.

Después de una breve etapa de Ashtanga, he encontrado en Vinyasa Yoga una práctica creativa que entiendo como una vía para una experiencia que va más allá de los límites del cuerpo físico. Sobre la esterilla encuentro una mirada interna que posee un poder transformador que nace de dentro y alcanza el infinito. Eso me da una paz profunda que no puedo comparar a nada y siento el deber de compartir con aquellos a quienes les resuene.

Mis clases son mi camino de sanación. Compartiendo lo que me mueve,  siento una gran conexión con la energía colectiva que se genera, las distancias se acortan y el aprendizaje es infinito.

Aunque en el momento llevo tiempo sin dar clases de Kundalini, sí creo que mis 5 años haciendo solamente Kundalini Yoga dibujan detalles en mi manera de practicar que mueven el cuerpo energético y emocional.

En 2015 hice realidad mi sueño creando The Garage.

Desde ese momento mi vida se ha transformado, he aterrizado, he vuelto a mí.

Aquí he encontrado un nuevo hogar en mí.

Por qué Yoga?
Porque me enamoró. Es un amor que crece, es incondicional  y sabio.

Porque me recuerda una versión de mí que me da la mano y avanza .

Sencillamente, porque cuando practico , mi relación conmigo misma y el resto del mundo es más armoniosa.

Ingredientes para un día perfecto:
Una estado de  gracia interna y la sonrisa de las personas que amo. ….

Suelen ser días que no se planean, donde el control se afloja y fluye la magia.

Puestos a pedir , naturaleza, sol y mucho amor .

Dar clases es…
Una oportunidad para crecer, servir y conectar.

Qué te gustaría que se llevaran consigo tus alumnos?
El amor propio que nace cuando cultivamos una práctica de auto respeto.

Tu mantra del momento
Tú eres el creador de tu propia realidad.